No me habia subido a un camion de la ruta 25 desde hace 6 años, desde que el tio me regalo a un muy humilde pero muy guerrero tsuru rojo.
Ayer fui por fin a reponer la licencia de manejo que perdi en lo que ahora se siente como si fuera una vida pasada, en las Piedrotas de Tapalpa. Lo habia estado dejando, por que en Mexico uno se las puede arreglar muy bien sin la licencia, pero no creo que sea tan facil en tierras mas civilizadas que visitare pronto.
El caso es que tome nuevamente la ruta 25, por que eso de entrar manejando al nido de los agentes de transito y sin llevar licencia no sonaba sabio.
El viaje de ida transcurrio sin incidente.
En el viaje de regreso se subio un payaso. Se subio un viejo decrepito y pintarrajeado que ya estaba dando lastima seis años atras, cuando tomaba con mas frecuencia a esa ruta de Avila Camacho.
Fue feo…Muy feo: Pensar en todo lo que he vivido en ese tiempo, todo lo bueno, todo lo malo, las aventuras que he vivido, las abundantes estupideces que he hecho, toda la belleza que he visto… Y durante todo ese tiempo, ahi estaba el viejo pintarrajeado, subiendo y bajando de la ruta 25.
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