Me creía constructor de laberintos.
Pensaba que al morir, mi paraíso sería un jardín de las delicias arcanas…¡Tan diferente al de las terrenales!
Los habitos ,sobra decir, son tercos.
Le dije que la quería por la intensidad de su espíritu, por su sensibilidad ante los enigmas de la vida., por la forma en que vive sus propias reglas y no las de este mundo domesticado.
Le dije que quería compartir la vida con ella para compartir libros y viajes y museos y bosques y nevadas.
Y ahora lamento haber dicho demasiado sin haber dicho nada.
Ahora, lo que querria haber dicho es: Te quiero por que te quiero, quiero compartir la vida contigo para compartir la vida…y ese vestido te sienta muy bien.