“Me pregunto si me atreveré”, te dijiste.
¿Cuando fue la ultima vez que te lo dijiste? Alguna vez la respuesta fue que sí. Paro cada vez mas, la respuesta se hizo no.
Con el tiempo, ya ni siquiera te preguntabas. La pregunta moría en labios de tu subconsciente, que ya no quería ni molestarse en preguntar por que sabía que el superego diría que no.
Y tu ego, mientras tanto, no se da cuenta de la pregunta que tu subconsciente se traga, ya que esta absorto en calcular la cuenta de la luz y la ruta para escapar del embotellamiento.