Primera:
Hay pocas cosas a las que yo haya considerado total e indiscutiblemente buenas. Por “cosas” me refiero a ideas, personas, libros, e incluso conceptos abstractos. Por “bueno” me refiero a algo que tiene una energía feliz y luminosa, y que la transmite.
Durante casi treinta años, yo había creido que El Show de los Muppets era una cosa indiscutiblemente buena…
“It’s time to put on make-up/It’s time to dress up right/It’s time to raise the curtain on The Muppet Show tonight”.
Ayer me desengañaron. Estaba intercambiando recuerdos de la niñes con una amiga, cuando ella dijo:
“Casi no ví a los Muppets. Cuando era muy pequeña me gustaban, pero despues me di cuenta de que el unico role-model para las niñas era el de Miss Piggy… Y pues no me convenció mucho.”
El titiritero, metido en la guerra de los sexos, no pensó y contaminó a los niños con la energía de esa guerra…Sin malicia, solo por que la farsa de la cerdita que persigue a la rana le pareció divertida.
Es triste: Algo que emite tanta felicidad, y sin embargo resulta que esta contaminado. Si tuve la suerte de poder disfrutarlo, es por que nací con el genero al que esa farsa no insulta.
Segunda:
La energía viene en muchos colores: El blanco es lo santo, tanto en la felicidad mas pura como en la furia divina. El negro es lo muerto, lo perverso, lo podrido. Lo verde es vivo y natural, lo azul arcano y etereo, y lo rojo es caótico, igneo.
Cuando necesito energía negra, abro el Necronomicon. No el de Lovecraft, sino el de Giger, amo de lo enfermizo y putrefacto.
La energía arcana del azul puede encontrarse en los grabados de Escher.
La verde y la roja creo que no pueden encontrarse en los libros, casi por definición: Ambos colores dependen demasiado de la experiencia vital como para poder capturarse en letras.
(Y yo, que solo vivo de letras, no tengo por eso energía verde ni roja en mi aura.)
Ahora bien, el blanco me plantea un problema. No puedo acceder a la furia divina, pero me queda la alegría elemental. Sin embargo, mi fuente de alegría elemental estaba en los Muppets, y como mencioné en la primara irrelevancia, ya están contaminados para mi.
Hora de buscar otra fuente de alegría pura… Con lo escasas que estan.