Creo que alguna vez tuve los ojos de un poeta, pero los perdí.
En ese entonces los desperdicié por que tenía la pluma de un adolescente. Ahora, lo que quiero para mi es recuperar esos ojos, y conservar a la vez la pluma del reportero.
Así, beberé tu presencia cuando la concedas sin armar principios de sonetos…
“Erase una vez un caballero triste
y erase una vez una princesa cruel.
Tras tarde lluviosa de palabras grises,
una noche tibia y silencios de hiel.”
Algun dia tendré los sentidos amplios del poeta, pero una áspera pluma periodística que se atendrá a los hechos:
“Guadalajara, Jalisco, a dia 4 de octubre del 2007: En el silencio,tu mirada marrón coincidió fugazmente con la mia. La desviaste, pero no sin causar en mi corazón no menos cinco latidos con una intensidad de 7 en la escala de Richter, segun pudo medirse por la fuerza de los golpes del órgano vital contra la caja toraxica.”
Nada más que la verdad: Hechos frios sin editorialización.