En severo salón
de su gruta severa
tras una breve espera
nos recibió el dragon.
Estaban el dragón,
La niña emperatriz,
el mago, y su aprendiz
viendo con atención
avisos de ocasión.
También estaba, por supuesto, este servidor: Soy el bardo que escribió estos versos, y encargado de la protección de la joven alteza. Pero los bardos no podemos ponernos dentro de nuestros propios versos: Las cosas no funcionan así. Tampocó puse en ellos al gato que leía atentamente desde los hombros del mago, una bestezuela infernal y malumorada de pelaje amarillo azufre.
La pregunta es : ¿Que hacía este variopinto grupo leyendo tan atentamente la sección más plebeya del periódico del reino?
Si somos fieles a el cliché, seguro estaban viendo un anuncio de que un reino cercano estaba buscando valientes viajeros que quisieran ayudar llevar un mensaje muy especial a un hechicero y traer una medicina mágica de las tierras reconditas “De quién sabe dónde” para que la hermosa princesa despertara de su sueño, del que fué víctima por ser la más bella del reino. Obvio se necesita un grupo especial y qué casualidad, ése grupo está leyendo la nota.