Cuando era joven podría escribir por que creía, como buen adolescente, que nadie había sentido nunca lo mismo que yo.
Después acepté que todo era lugar comun y que casi todo sabe a casi nada. Me puse a esperar y a hacerme viejo. Quiero que llegue el dia en que pueda volver a engañarme. Un año de estos podré creer que nadie había vivido tanto como yo y así me atreveré a realizar ese acto de vanidad que será retomar la pluma.
Pero ya me aburrí de esperar, y no he alcanzado ni siquiera la edad del Cristo. ¿Cuándo llega la sabiduría?
Para matar el tiempo, y para impedir que se seque el tintero, aqui van algunos textos reciclados y otros que apenas toman forma, además de algunas notas sobre las curiosidades que atraviesen mi camino.